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Cada familia debe acomodar la dieta a su propia rutina, buscar formas para resolver qué hacer en cumpleaños, vacaciones o salidas con amigos, logrando acuerdos entre padres e hijos. Como Fundación hemos publicado la primera edición de un libro de Cocina para celíacos con el objetivo de ayudar en algunas de esas ocasiones.
- Aperitivos
Para los celíacos comer fuera de casa resulta algunas veces un momento de gran estrés si no se toman ciertas precauciones. Lo primero es no modificar el propio estilo de vida después de ser diagnosticados.
Resolver el problema rechazando invitaciones y no saliendo más de la casa puede provocar otros conflictos aún más complejos. Por eso es mejor aprender a convivir con la nueva dieta de manera relajada.
Es fácil no comer pan o pizzas, pero lo importante es lograr evitar la contaminación cruzada.
Algunos consejos
- Comunicar sin timidez la propia condición. Explicarles a los amigos, conocidos, mozos, etc. los propios requerimientos.
- Hablar personalmente con el encargado de la cocina, sea dueña (o) de casa, cocinera (o) o chef de un restaurante.
- Leer la rotulación de los envases de los productos que fueron utilizados en la preparación de platos o guisos (salsas, mostazas, mayonesa, Ketchup, etc.).
- Llevar consigo algunos alimentos. Por ejemplo, pan y pedir el sándwich al palto; o llevar salsa de soya certificada cuando se quiere ir a un restaurante japonés; golosinas y galletas cuando un niño va a un cumpleaños infantil, etc.
- Cuando se quiere salir a comer hay que privilegiar las parrilladas y los restaurantes que sirven a la carta.
- Planificar las comidas es la mejor manera de seguir una rutina completamente normal y respetar la dieta celíaca.
Palitos de Queso
Bruschettas de polenta de tres colores
Galletas de parmesano
Crackers de sésamo
Pollitos crocantes
Tortilla de papas
Mayonesa casera
Ketchup casero
Mermelada de pimentones
Salsas
- Panes
- Platos de Fondo
Antiguamente en el mundo se vivió sin pan ni tallarines. En Asia cocinaban con arroz, en África con tubérculos y en el centro y sur de América con maíz y quínoa. Fueron los europeos quienes difundieron el pan de trigo primero y los tallarines después. Cuando un celíaco es diagnosticado, es recomendable que no sólo cambie la forma de alimentarse sino que además recupere aquellos alimentos que la humanidad ha consumido por siglos. No se trata de desesperarse por seguir comiendo lo mismo pero con “otras harinas” o con productos preparados sin gluten, sino de abrirse y atreverse a probar “nuevos” ingredientes.
En este capítulo hemos querido proponer variedades para los diferentes momentos que componen una comida. Recetas bases para preparar sopas, platos de fondo tradicionales y algunos más novedosos. Además, es la oportunidad de introducir dos grandes alimentos poco usados en Chile, como son la quínoa y la polenta. Queremos invitarlos a probar recetas elaboradas con estos productos, que se encuentran fácilmente en todos los supermercados y tiendas especializadas, tienen un precio razonable y son muy versátiles además de nutritivos.
Comer sin gluten no es dieta para enfermos; es una alimentación saludable y variada que incluye alimentos más ricos y digeribles que los tradicionales.
Tartaleta de Verduras
Croquetas de Atún
Panqueques de ricotta, espinacas y pollo
Escalopas a la albahaca fresca
Rollos de espinacas y salmon
- Sopas
- Quínoa
La quínoa, más conocida como “cereal madre”, fue el alimento básico de los pueblos americanos desde la época preincaica.
Con el tiempo, gran parte de su cultivo fue reemplazado por maíz y papas. Pero gracias a la atávica sabiduría de las culturas andinas altiplánicas, la quínoa sigue siendo un alimento esencial en Perú, Bolivia y Ecuador. Esto se debe fundamentalmente al hecho de que su cultivo se realiza a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, lugar donde los cultivos tradicionales no sobreviven.
La quínoa tiene un altísimo valor nutritivo. Hasta hace aproximadamente veinticinco años, las autoridades de salud sostenían que la carne, la leche y los huevos eral alimentos ejemplares en aminoácidos. Sin embargo, recientes investigaciones han demostrado que la quínoa supera a esos alimentos en cuanto a su aporte nutricional. Porque, sin poseer las desventajas del exceso de grasa, colesterol y ácido úrico, contiene un alto nivel de vitaminas, minerales y fibra.
Quínoa Cocida
Soufflé de Quínoa
Pilaf de Quínoa
Ensalada de Quínoa
Rissotto de Quínoa
Quínoa con Huesillos
- Polenta
La polenta, producto de la molienda del maíz, es un alimento completo, muy versátil y sumamente fácil de preparar.
Sirve como acompañamiento para carnes y guisos. Además, funciona como sustituto del arroz y la papa.
La clave para su correcta preparación esta en la manera en que se vierte la polenta a la olla con agua hirviendo: hacerlo en forma de lluvia.
Polenta al horno
Otra manera de presentar la polenta es hornearla una vez cocida. Para ello, extender una capa de 1 a 2 cm de espesor sobre una lata de horno aceitada.
Dejar enfriar para luego cortar un cuadritos (o en la forma que desee).
Pincelar los trozos con aceite de oliva y hornear por 6 minutos o hasta que estén dorados.
Polenta frita
Una vez cocida, horneada y cortada del tamaño deseado, los trozos se fríen por ambo lados en un sartén con un poco de aceite de oliva.
Se puede preparar más delgada y servir como tostadas o galletas con una salsa de guacamole.
También sirve para hacer bruschettas
Esta versión de la polenta sirve como aperitivo o como sustituto de los crutones de pan.
Polenta cocida
Ensalada César con crutones de polenta
Pollo crocante de polenta
Reineta apanada
- Postres
- Repostería
- Menú Chileno
MENU CHILENO
De María Constanza Izquierdo
Para seguir la tradición
en Chile tenemos la ventaja de que el menú preferido para invitar a familiares y amigos un fin de semana, ya sea a almorzar o a comer, es un rico asado.
En este contexto es fácil manejarse: basta poner unos buenos trozos de carne o pollo a la parrilla y, celíacos o no, todos pueden disfrutar igual.
Pero cuidado con el aperitivo, que generalmente incluye panes con chorizo (el famoso “choripán”) y empanadas fritas y de horno.
En estos casos, lo primero es pedirles a los dueños de casa que no calienten el pan u otro alimento con gluten en la parrilla (ya que la carne quedaría contaminada) y darles la alternativa de calentarlos en el horno, una solución fácil a la cual nadie se va a negar.
Si no se quiere renunciar a una buena empanada de queso, se pueden llevar las propias y freírlas en el lugar. Ésta podría ser la ocasión para compartirlas con sus amigos.
También se puede llevar las tradicionales empanadas de pino de horno ya horneadas y calentarlas en el microondas.
Lo importante es no complicarse en situaciones como éstas y disfrutar de un menú que se puede compartir sin que la enfermedad celíaca se transforme en una limitante.
Congrio frito
Chupe de mariscos
Tortillas al rescoldo
Hojuelas en almíbar
Calzones rotos
Panqueques celestinos con manjar blanco
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